pacman

domingo, 29 de agosto de 2010




Esta maravillosa caricatura de Daryl Cagle retrata muy bien lo que está sucediendo en algunos lugares donde las librerías que tienen servicio de cafetería (cada vez son más) son usadas para todo menos para leer, o para buscar libros, y en los Estados Unidos basta tener un Kindle para conseguir una copia en segundos de casi cualquier obra, algo de lo que carecemos los lectores hispanos dado que podemos comprar un Kindle pero el catálogo de eBooks en nuestro idioma es ridículamente escaso tanto en Amazon como en las tiendas online que los venden y termina uno leyendo en inglés obras que originalmente fueron publicadas en español.

Sé que todo esto representa un ataque frontal contra los libros hechos con papel, pero hay mucho dinero en juego: ¿Cuánto cuesta hacer una copia de un libro en papel? Bastante, me temo. ¿Y cuánto cuesta hacer una copia de un libro electrónico? Prácticamente nada.

Hay que ser un tonto para no ver las ventajas de los eBooks para las editoriales. Si bien los precios de los libros electrónicos son un poco más bajos que en papel, la ganancia es enorme, y no se requiere más que un sistema de distribución en línea, algo que se monta en un par de semanas. Además, no hay necesidad de tener stock alguno, y el catálogo de obras puede ser miles de veces mayor al que se tiene actualmente. Se acabarían los libros agotados, la búsqueda interminable de un título, más parecido a una peregrinación que a un acto que proporcione placer.

Ojalá que la cerrazón de la editoriales en español termine pronto y podamos disfrutar de un buen surtido de libros electrónicos en nuestro idioma pues con su actitud sólo están consiguiendo una cosa: Favorecer la piratería.

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